John era ese chico del instituto que siempre pasaba desapercibido. No hablaba mucho y prefería sentarse en el fondo, solo. Un día, cuando todos ya se habían ido, se quedó más tiempo en la escuela. Mientras caminaba por un pasillo vacío, vio una puerta que nunca había notado antes. Parecía antigua y rara, como de una película de terror.
Obviamente, decidió abrirla, porque ¿quién no lo haría?
Dentro había una sala pequeña con montones de libros polvorientos y, en el centro, un cuaderno abierto. Curioso, se acercó y leyó lo que estaba escrito: “Todo lo que escribas aquí, se hará realidad.”
John rio. No creía en esas cosas, pero decidió probar. Tomó un bolígrafo y escribió: “Mañana, todos en el instituto hablarán de mí.” Cerró el cuaderno y se fue.
Al día siguiente, al entrar en clase, sintió algo raro. Todos lo miraban, algunos susurraban su nombre. "¿Qué demonios?", pensó. En ese momento se dio cuenta de que lo que había escrito… había funcionado. (...)
John